Los Binigulazáa constructores de Monte Albán

Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa AC

 BENNGULASH

Fundadores de una civilización prístina

Los Binigulazáa es uno de los más importantes mitos fundacionales de la cultura binizaa o zapoteca, fue preservada por generaciones desde tiempos pretéritos a través de la memoria colectiva y la tradición oral.

Esta tradición fue escrita y difundida por primera vez por Wilfrido Cruz en 1926, luego por Andrés Henestrosa en 1929 y por Gabriel López Chiñas en 1940, todos ellos oriundos del Istmo de Tehuantepec. En 1949 Julio de la Fuente, reporta este mito en los pueblos zapotecos de la Sierra Norte de Oaxaca. Sin embargo, en las comunidades de Valles Centrales aún prevalecen estos relatos que refieren de una generación que precedió a los antiguos constructores de Monte Albán.

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El maravilloso mundo de los vinigulasa. Dibujo: Gabriel López Chiñas. 1966.

Los Binigulazáa, dice Wilfrido Cruz, son considerados como los padres de la raza actual de los zapotecas, quienes llegaron a estas tierras transportados sobre “nubes en forma de aves hermosas, de plumaje multicolor de extraños y melodiosos cantos” por ello, hasta el presente, los zapotecos actuales se denominan a sí mismos biniza o “Gente de las nubes”. Podemos suponer que el término Binigulazáa o Binigulaza, es el gentilicio de los primeros habitantes de Oaxaca que de acuerdo con este autor significa “Gente antigua de la nubes”, de bini, gente; gula, antiguo y; Záa, nube. Este último término también fue el nombre la comarca o país donde se asentó la primera nación zapoteca: Záa o país de las Nubes.

En los relatos de comunidades zapotecas de Valles Centrales, se les asocia con los fabulosos gigantes que vivían en cuevas o profundas cavernas bajo la tierra, como lo mencionan los escritos de Wilfrido Cruz y Julio de la Fuente. Esta tradición describe a “los antiguos padres de la raza Záa” como “hombres de alta estatura, algunos dicen que tuvieron una talla gigantesca”, quienes fueron los constructores de magníficos templos y ciudades bien planificadas muchas de ellas aún permanecen enterradas bajo tierra, formando montículos que se pueden observar tanto en las cumbres de los cerros que rodean los Valles Centrales, como en la planicie de ésta, a veces formando importantes conjuntos aún inexplorados que la gente llama “mogotes”. Estos antiguos personajes fueron considerados como “magos, médicos y adivinos que sabían leer en los cielos estrellados los caprichos del futuro”, fueron considerados “los más valientes guerreros, los más ilustres sacerdotes”, cuyos secretos, conocimientos y virtudes sólo eran trasmitidos a los iniciados. Wilfrido Cruz nos dice que no todos los zapotecos eran considerados binigulazáa, sino que sólo los que eran elegidos y estaban “diseminados entre los diversos conglomerados de la raza, para dirigirla, para encausar su vida económica, social y religiosa, aunque también para explotarla.”

 

Aunque la versión que rescata Julio de la Fuente, en Yalalag, difiere sustancialmente, pues señala que estos personajes habitaban en la Tierra desde que se encontraba en completa oscuridad, los describe también como gigantes y de figura burda, quizá como las representaciones de las esculturas llamadas vulgarmente “Danzantes” de Monte Albán, semejantes a los corcovados que describen los mayas en sus antiguos mitos, refiriéndose a una generación primordial, poseedores de ciertos poderes y profundos conocimientos, y quienes subyacen en ciudades subterráneas hasta el presente. De la Fuente agrega que “los be’ne’ gwláse o gentiles, eran gentes de estatura gigantesca, físico burdo y entendimiento torpe que adoraban ídolos, árboles, piedras y pozas de agua. Eran pecadores que tenían que sufrir un castigo que ya presentían un diluvio,” siguiendo una socorrida tradición cristiana de desprestigiar y satanizar las mitologías y creencias culturales mesoamericanas.

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Asunción del nahual en los cerros del Jaguar y de Los Gobernantes. Dibujo: JDGR. MMV

Pero el mito les tiene preparado un fin a los binigulazáa y Wilfrido Cruz escribe que su propio conocimiento de las estrellas y sus artes adivinatorias les auguran su final, predicen la llegada de extranjeros barbados que sujetarán a los pueblos, por lo que deciden abandonar con mucha antelación sus antiguas ciudades y esconder sus conocimientos en cavernas y sitios inaccesibles. Luego sepultan sus templos y palacios realizaron ceremonias fúnebres en todos los pueblos: Unas versiones mencionan que, después de hecho esto, se despidieron y emigraron de sus ciudades, otros cuentan que se arrojaron a los ríos Atoyac y Tehuantepec convirtiéndose en peces y también que se internaron en el monte convirtiéndose en fieras de todas clases, otros fueron convertidos en figurillas de barro finamente elaboradas quedando esparcidas en los ríos y las antiguas ciudades abandonadas.

Estas tradiciones sostienen que los que se transformaron en fieras salvajes como jaguares, enormes serpientes, lagartos, águilas o en corpulentos árboles y enormes peñascos, fue para vigilar sus ciudades enterradas y el conocimiento que se guarda en el seno de la Madre Tierra. También se cuenta que otros binigulazáa emigraron a territorios alejados de los hombres blancos para seguir con sus antiguos cultos y costumbres. Gabriel López Chiñas agrega que en Teotitlan del Valle, en el cerro Xiaguiáa, existía una gran cueva cuya profundidad es desconocida y que en ella se internaron estos gigantes cuando salió el Sol, para después volver a emerger convertidos en grandes fieras las que se internaron en las espesuras de los bosques y selvas.

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Julio de la Fuente escribió que su destrucción fue causada por un diluvio, los que sobrevivieron labraron grandes losas de piedra y construyeron sus casas bajo la tierra, este suceso ocurrió cuando fue la época en que surgió el Sol, quizá sea una alusión a la última Era de los Soles de la mitología mesoamericana o quizá el fin del pleistoceno. Se cuenta que algunos se convirtieron en monos o perecieron quemados en grandes incendios de los bosques, un relato similar al del Popol vuh; sin embargo, una difundida tradición sostiene que dentro de los cerros, bajo la tierra se encuentran aún sus ciudades y que continúan siendo habitadas. En la tradición maya los “corcovados” se ocultan en profundas cavernas, donde aún protegen los secretos del gran conocimiento de los mayas, que el hombre blanco no debe conocer, porque su avaricia y mezquindad los llevaría a causar mayores males a la humanidad y al mundo, de los ya provocados en el presente.

Los pueblos que viven al pie de Monte Albán, como Xoxocotlán, platican de sus viejas tradiciones, que en las profundidades de ese cerro hay una gran caverna donde existe una ciudad a la que se puede acceder en ciertas fechas del año, para no salir jamás. Wilfrido Cruz aclara que cuando desapareció la generación de los binigulazáas, sólo “quedaron los débiles, los pusilánimes que más tarde fueron esclavos del conquistador”. Sin embargo Julio de la Fuente afirma que después aparecieron otros gwalasse, de quienes descienden los actuales zapotecos, mixes y otros pueblos, sabios en el arte de la magia que vinieron para proteger del genocidio y la codicia de los españoles.

DANZANTE DE MONTE ALBAN

MURO DE ESCULTURAL LLAMADOS “DANZANTES”. DUBUJO: LEOPOLDO BATRES. 1902.

 

¿Son los Binigulazáa los “Danzantes” de Monte Albán?

El hallazgo y divulgación de los primeros monumentos donde se representan los llamados “Danzantes”, se le atribuyen a Guillermo Dupaix, quien es enviado por la Corona española para realizar exploraciones en diversos sitios arqueológicos de la entonces Nueva España. Visita Monte Albán en 1805, elaboró algunos dibujos de las lápidas hallados por él, que son publicadas en Europa en 1830 por E. Kingsborough. En su informe Dupaix, las describe como “… unas lozas grandes y cuadrilongas de varios tamaños de piedras berroqueñas, y por la superficie plana, representa grabado de resalto, unas figuras o personajes, con la boca abierta, algo agigantadas con diversas actitudes o movimientos, sentadas o en pie, todas perfiladas, y dirigiendo la vista y el cuerpo de sur a norte…”

Según algunas versiones señalan que Alfonso Caso le atribuye a Leopoldo Batres el término de “Danzantes”, quien realizó exploraciones en Monte Albán en 1906, por encargo del presidente Porfirio Díaz, el que según Caso, los llamó “Danzantes por creer que se trataba de representaciones de danzantes y bailarines”, como lo dejó asentado en el informe de sus primeras exploraciones realizadas en Monte Albán en 1931-32. Quien escribió escuetamente en 1906, “… encontré seis lápidas con figuras humanas, vulgarmente conocidas con el nombre de “Los Danzantes”

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DANZANTE 55. MONTE ALBAN. DIBUJO: JDGR. MMV

Esta suposición hecha por Batres de personajes bailando en algún importante ritual, no aporta ningún otro elemento de análisis, pues puede suponerse que este nombre haya sido puesto por el pueblo oaxaqueño que ya subía en excursiones de amigos o familiares. Principalmente visitaban el montículo conocido como el “Cuatro Puertas”, rebautizado posteriormente por Alfonso Caso como “Montículo Sureste” ubicado en esa esquina sobre la Plataforma Sur.

Una de las primeras interpretaciones de estos monumentos la realiza Agustín Villagra, en 1939, quien propone que estas lápidas tienen un carácter conmemorativo y considera que los personajes en posición horizontal son “nadadores”, sosteniendo que la región que rodea a Monte Albán fue una amplia zona lacustre, por lo que la natación pudo haber sido una actividad cotidiana y relevante.

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“NADADORES” FRAGMENTO DEL DIBUJO DE L. BATRES. 1902.

A pesar de que Alfonso Caso trabajó en Monte Albán casi 19 años, no hace alusión en sus escritos al posible significado y connotación de estas representaciones escultóricas. En sus investigaciones se concreta a describir los jeroglíficos y marcas que tiene las figuras en la región púbica, denominados “tatuajes sexuales”. Y las ubica en el período fundacional de Monte Albán, alrededor de 600 años antes de nuestra Era, en las que se tallan los primeros indicios de la escritura y el uso calendárico de Mesoamérica.

El 1951 el investigador Eusebio Dávalos retoma la idea de Caso de los tatuajes y los interpreta como castraciones iniciáticas del sacerdocio o como un sacrificio asociado a la fertilidad agrícola, haciendo analogías con ciertas sectas rusas. Aunque no existen evidencia de que alguna de las sociedades mesoamericana tuviera en algún momento dichas prácticas de castración ritual.

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RECREACIÓN DEL “DANZANTE 115” DIBUJO: JDGR. MMXV.

Al año siguiente, en 1952, el notable investigador Salvador Toscano publica su obra sobre el Arte Precolombino, donde supone al pueblo zapoteco ser el primero en esculpir en piedra extraños “seres humanos grotescos, corcovados, hermafroditas, ancianos barbados y contrahechos” como si sus escultores quisieran esculpir “un Lourdes indígena al cual acudían los enfermos en busca de la preciada salud”, aludiendo a alguna cita de Alfonso Caso. Y agrega que pese a que las tallas representan “inválidos, ancianos decrépitos y jorobados también buscaron expresarlos en las más variadas actitudes, contrariando la regla general del estatismo en su arte.”

Más tarde, en 1962 Michael Coe propuso que estas esculturas representan personas sacrificadas y las volutas floridas en la región pélvica, denota que este sacrificio consistía en la castración; sin embargo, el autor no presenta indicios de que esta costumbre religiosa o mágica, estuviera presente en otros pueblos de Mesoamérica, Sudamérica o Asia de dónde se presume probablemente procedían estos migrantes.

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RECREACION DEL “DANZANTE 46” DIBUJO: JDGR. MMXV.

Los oaxaqueños, por nada quisieron quedarse atrás en la elaboración de sus teorías, por ello en 1963 el médico cirujano Mario Pérez Ramírez, publicó un breve ensayo donde propone que las representaciones “revelan defectos corporales, es decir, casos patológicos” cuya función pedagógica “sirven de lección a las generaciones posteriores.” Y con ello “nos revelan la infancia de lo que es actualmente la Ciencia Médica Mexicana.”

En el primer tratado de arqueología oaxaqueña, publicado en 1968, por Ignacio Bernal, éste asoció algunas de las representaciones escultóricas de Monte Albán con los jugadores de pelota representados en estelas de Dainzú, las cuales fueron tallados con las mismas técnicas y en la misma época de los “danzantes”. En el mismo año Peter Furst publica que las volutas floridas que se representan en vez de los órganos sexuales, tienen un carácter metafórica y denotan un sentido de celibato, considerando la semejanza de la voz zapoteca de flor: qui y el término de genitales xqui, que sugiere John Scott en 1978. Aunque en el vocabulario de Córdova no encontramos está acepción. Para pene o “vergüenzas de varón” es Loota, letaa, lipaana, xipelalatia y para vagina o “vergüenzas de mujer” Lee, leetaa, xipelalatia. Furst sugiere que en estas losas se representan sacerdotes o chamanes.

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DANZANTE. DIBUJO: JDGR. MMXV.

El erudito en arte mesoamericano Paul Westheim publica en 1980 que “los relieves de los Danzantes no son reproducciones de escenas de baile: aquellas serían figuras aisladas… con un grafismo de intensa expresividad, es encarnación de una idea. Lo que representa es ese ritmo, ese éxtasis religioso de la danza sagrada que era devoción a los dioses y conjuro mágico.” Es su espléndido ensayo sobre la escultura del México antiguo.

En las décadas posteriores, una pléyade de académicos norteamericanos como Joyce Marcus (1974, 1976), Linda Schele y Ellen Miller (1986), Kent Flannery y Joyce Marcus (1991), así como Marcus Winter y Arthur Joyce (1996) sostienen en términos generales, que los “danzantes” forman parte de un programa narrativo donde se representan prisioneros y sacrificios humanos en contextos de guerras, así como escenas de sometimiento y humillación de los vencidos.

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OFICIANTE BINIGULAZAA. DIBUJO: JDGR. MMXV.

Aunque en las sociedades del viejo mundo como los Sumerios en Mesopotamia (Estandarte de Ur) o los Egipcios representaron escenas de pueblos y dignatarios prisioneros, los encontramos acompañados de sus vencedores. Generalmente los primeros están atados de manos como los encontramos en las estelas de la plataforma sur, que corresponden a una época posterior, o en actitudes suplicantes a los pies de los Halach Uinicob como fueron representados en la región Maya. Las actitudes representadas en los “danzantes” no parecen mostrar estar sometidos o ser cautivos de guerra.

Paul Gendrop en1970, menciona que algunos “muestran miembros deformados, así como elementos que puedan referirse a un culto fálico y en casi todos predomina un sentido del movimiento, poco común en el arte prehispánico.”

Existen otros personajes, que había mencionado Bernal como “nadadores”, representados en posición horizontal de quienes Marylin Masson (1992) y Heather Orr (1998), sostienen que por su semejanza iconográfica con las representaciones olmecas y mayas, “Estos últimos han sido interpretados como representaciones de individuos que están emprendiendo su viaje chamánico ritual al otro mundo, o que representan a seres del otro mundo.” O también “la pose de volar pueden estar, simbólicamente, haciendo este viaje después de la muerte, en calidad de sacrificios para el otro mundo“. En el códice Nuttall se narra un pasaje de “La guerra que bajó del cielo” donde se pintaron personajes aparentemente volando.

Román Piña Chan, investigador de la UNAM, propuso en 1993, que en el edificio “L” se presentaba una galería de “retratos” de personas vivas que gobernaban Monte Albán, cuyo propósito era legitimar su poder. Estos personajes, estaban organizados por grupos de acuerdo a la función que debería desempeñar, basado en el esquema que realizará Weitlaner (1960) de una comunidad chinanteca, sustentada en el “sistema de cargos”.

 

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JUGADOR DE PELOTA. DIBUJO: JDGR. MMXV.

A finales de los años 90s, el notable epigrafista Javier Urcid Serrano retoma parte de esta idea y propone varios patrones estilísticos, conformando grupos integrados en varios programas independientes, donde se puede hablar de jugadores de pelota, nobles o sacerdotes en autosacrificio, cautivos de guerra y ejecuciones de prisioneros. (Orr. 1994)

En los primeros años del nuevo milenio Marcus Winter reconoce que los fundadores de Monte Albán fueron los “binigula’sa”; sin embargo supone que los “danzantes” y las inscripciones labradas en las “lápidas de conquista”, ubicadas en su mayoría en el edificio “J” mejor conocido como el “observatorio”, comprueban que Monte Albán sujetó y conquistó a otras localidades. Pues en los “danzantes” se pueden ver retratos grabados en piedra de quienes probablemente fueron cautivos sacrificados (Winter. 2002).

 

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CEREMONIA CIVIL EN DANIBAN. DIBUJO: JDGR. MMXV.

La notable investigadora Beatriz de la Fuente (2004) nos refiere que “con los famosos Danzantes. Estos relieves son, según diversas opiniones, las primeras figuraciones de cautivos de guerra emasculados. Carecen de individualidad: su cuerpo es esquemático y despojado de lo accidental para comunicar hechos políticos y rituales, a saber la captura y muerte de los enemigos.”

Joyce Marcus (2008), en su texto monográfico de Monte Albán concluye que los “Danzantes” son prisioneros y al edificio “L” le denomina la “Galeria de los prisioneros” y lo explica de este modo “La enorme galería de cautivos sacrificados del Edificio L era una forma de propaganda política y militar, el componente psicológico de las guerras de Monte Albán contra sus rivales. Estas piedras grabadas advertían a los posibles rivales lo que les pasaría si desafiaban Monte Albán.”

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“DANZANTE 61”. DIBUJO: JDGR. MMXV.

 

A ciencia cierta, todas estas posibilidades que establecen los estudiosos del tema, poco tienen que ver con la tradición oral que prevalece en los pueblos zapotecos. La antropología e historia han apoyado sus argumentaciones del desarrollo histórico del mundo mesoamericano en paralelismos o similitudes de fenómenos sociales de lugares muy distantes o en la difusión del conocimiento a través de la migración por tierra o por mar. Sin embargo cabe siempre la posibilidad que algunos de estos fenómenos surjan por las dinámicas particulares de un pueblo, sus conocimientos y vínculos con el medio ambiente que los circunda, sus fenómenos y el contacto con otros grupos humanos culturalmente diferentes.

Por ello es bien importante atender lo que los mitos de la tradición oral nos dicen, no para retomarlos textualmente, sino para dejar abierta la posibilidad de que hay otras rutas que nos puedan dar una explicación apropiada que aún desconocemos. Por ello la tradición de los pueblos zapotecos de identificar a sus antepasados representados en lápidas de piedra o en códices como binigulazáa, deba ser una pista o línea de investigación, válida y científica como cualquier hipótesis académica.

 

ESPIRITU DE PETELA

EL ESPIRITU DE LA MONTAÑA. DIBUJO: JDGR. MMXV.

Lo más interesante que resulta de esta breve revisión de hipótesis sobre los “danzantes” de Monte Albán, es que ninguno o casi ninguno de los investigadores, presta oído a las voces de los indígenas, el pueblo zapoteca, que aún no escribe su historia. No encontramos una

investigación donde se les pregunte a los nativos de los pueblos zapotecas, ¿a quiénes representan estas imágenes talladas en piedra?, ¿qué nombre les dan en su lengua materna?, ¿por qué representan sus sexos de manera florida?, ¿por qué fueron representados de esa manera?

Son preguntas que no quedarán plenamente respondidas a corto plazo. Los “danzantes” son considerados por los propios zapotecos de conocimiento como los Primordiales, los Binigulazáa quienes reunieron a sus pueblos para construir Monte Albán, donde reunir a los hombres de experiencia y conocimiento, construir un Estado capaz de proteger sus hogares, sus sementeras y sus fronteras de quienes tiempo atrás ambicionaban el territorio, así como futuras y desconocidas amenazas. Pero también los reunía la lengua y una cosmogonía recreada por múltiples transmigraciones culturales con profundas raíces del punto de origen, poco a poco olvidadas.

 

DANNIBAN

LA MONTAÑA SAGRADA (MONTE ALBÁN). DIBUJO: JDGR. MMXV.

Monte Albán, Daniban o la Montaña Sagrada, símbolo de la unidad de los pueblos del país de las Nubes, donde gobernaban hombres y mujeres, cabezas de importantes linajes que poblaron los pueblos del Valle desde más de dos mil años atrás. Refieren algunas tradiciones que su sexualidad representada en forma florida, pueda simbolizar el origen de un linaje, un gen o un clan, una familia ampliada, no patriarcal, pues se sabe que en los pueblos de América, las familias tenían una estructura sindiásmica, donde las mujeres disfrutaban de mayor prestigio y autoridad en el clan o en la tribu integrada por varias familias. En los linajes prevalecía el materno, aunque también existían los paternos, pero no eran la regla. Quizá esa visión permitió representar los órganos sexuales como flores, un poco semejantes al aparato reproductivo femenino.

Este somero recuento sobre los “Danzantes” de Monte Albán, nos muestra dos importantes visiones culturales. Una de ellas, los mira asociados a los rituales mágicos mesoamericanos, realizados por una sociedad en permanente interacción y lucha con los seres y fenómenos de la naturaleza; en su contexto original, se legitimaba el poder de sucesión y cuya sexualidad estaba en perfecta armonía con la filosofía y la vida cotidiana, como lo muestran la mayoría de representaciones en cerámica del mismo período, donde predominan representaciones de desnudos sin ningún pudor.

La otra visión, refiere que estos muros representaban una advertencia hacia los enemigos de Monte Albán, pues refieren de guerras, prisioneros, castraciones y sacrificios. Una visión que transpola una historia de belicismo y prejuicios sexuales característicos de las culturas del mundo occidental a partir de la introducción de la religión monoteísta y que mira por encima del hombro la cosmogonía de los pueblos originarios de América.

ILUSTRACIONES: JDGR. MMXV

JUEGO DE PELOTA

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JUEGO DE PELOTA. CANCHA DE HUIJAZOO. DIBUJO: JDGR. MMXV.

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El maíz sustento de la civilización mesoamericana

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El maíz (Zea mays) va a la par del surgimiento y desarrollo de la civilización mesoamericana.

Los historiadores suponen que el antecesor es una gramínea silvestre, el teocintle (ZeaDSC00474 diploperennis) cuya pequeña  espiga con unos cuantos granos evolucionó con la intervención y cuidado del hombre, hasta las variedades y tamaños actuales. Es decir, el maíz actual es un producto cultural.

Posiblemente hace unos 6 mil años se haya iniciado su cultivo incipientemente, por primera vez, en los Valles de Tehuacan y Oaxaca. Se asegura que desde 2,000 años a. C. se desarrolló una agricultura intensiva basada en la organización comunitaria, eficientes sistemas de riego, la milpa (Complejo agrícola: maíz-frijol (Phaseolus vulgaris) –calabaza (Cucurbita pepo) y otras especies como algodón (Gossipium hirsutum), chile (Capsicum annuum), huahtli, (Amaranthus spp.) etc.

IMG_9618    En todo México se han documentado alrededor de 60 razas de maíz, de ellas 35 se encuentran en el estado de Oaxaca, lo que representa más del 50% de la diversidad de maíz en el país. Una raza se considera a un grupo de individuos (maíces) relacionados que comparten características comunes (forma, color, cristalinidad, tamaño, hileras de maíz, clima y aprovechamiento, lo que les permite diferenciarse claramente de otros maíces.

Quienes se han encargado de reproducir estas características de cada maíz han sido los IMG_0323pueblos indígenas, por lo que se podría decir que cada uno de los 16 pueblos originarios son autores y preservadores de cada una de estas razas, que en general se le denomina maíces criollos. Por lo que se pueden encontrar desde el nivel del mar, hasta los 3,500 metros sobre el nivel de éste. Adaptándose a los diversos climas y microclimas que caracterizan nuestro estado.

En Oaxaca seCOCECHA 2010 (13) siembra 600 mil hectáreas de maíz. En el 80% de esta superficie se siembran maíces nativos y en el 20% se siembra semilla mejorada.  Los maíces nativos aportan 576 toneladas a la producción estatal. La mayor parte se destina al autoconsumo. Cada año se tiene que importar 80 toneladas de maíz para satisfacer el consumo interno. En el 2011 se importaron 85 toneladas.

Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa

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Flora oaxaqueña. Diversidad biológica un Patrimonio Natural.

BIODIVERSIDAD DE OAXACA FLORA OAXAQUEÑA

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LAS RAZAS DE MAÍZ OAXAQUEÑO

LAS RAZAS DE MAÍZ OAXAQUEÑO
Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa AIPIN

ALGUNAS RAZAS DE VALLES CENTRALES DE OAXACA.

ALGUNAS RAZAS DE VALLES CENTRALES DE OAXACA.

En el país se han documentado alrededor de 60 razas de maíz, de ellas 35 se encuentran en el estado de Oaxaca, lo que representa más del 50% de la diversidad de maíz en el país. Una raza se considera a un grupo de individuos (maíces) relacionados que comparten características comunes (forma, color, cristalinidad, tamaño, hileras de maíz, clima y aprovechamiento, lo que les permite diferenciarse claramente de otros maíces.
Quienes se han encargado de reproducir estas características de cada maíz han sido los pueblos indígenas, por lo que se podría decir que cada uno de los 16 pueblos originarios son autores y preservadores de cada una de estas razas, que en general se le denomina maíces criollos. Por lo que se pueden encontrar desde el nivel del mar, hasta los 3,500 metros sobre el nivel de éste. Adaptándose a los diversos climas y microclimas que caracterizan nuestro estado.
Aunque nuestras investigaciones no nos han permitido encontrar datos de las 35 razas que se mencionan, presentamos 34 razas y sus características más sobresalientes, de la mayoría.

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1 MAÍZ ZAPALOTE GRANDE…………. Istmo de Tehuantepec (zapoteco, mixe, huave, zoque, chontal), de 20 a 270 MSNM. De 16 hileras que el zapalote chico. 110 -120 días para su maduración. Su grano es dentado de color blanco y amarillo. Se reporta como amenazado de desaparecer.
2. MAÍZ ZAPALOTE CHICO……………. El “Rey” del Istmo de Tehuantepec (zapotecos, mixes, huaves, zoques, chontales). Crece de 0 a 800 MSNM. Su tamaño es debido a las condiciones ambientales del viento, la sequía y los suelos pobres. Su ciclo es de 3 meses. De riego pueden recogerse hasta 3 cosechas anuales, es tolerante al gusano cogollero. Mazorcas pequeñas, 12 hileras. El grano es de color blanco. Especial para elaborar los totopos.
3. MAÍZ OLOTILLO………………………… Principalmente crece en la Sierra Sur (mixtecos, chatinos, zapotecos) Olote y mazorca delgada, larga y cilíndrica con pocas hileras de maíz, la planta es alta y de ciclo intermedio. Juquila, Jamiltepec.
4. MAÍZ TEPECINTLE……………………. Se le encuentra en las regiones de la costa, el istmo y Papaloapam (chinantecos, mazatecos, zapotecos, mixes, chontal, huave, zoque), se le encuentra de 90 a 1500 MSNM. Son mazorcas con olote grande descubierto en el ápice. Chilchotla (Maz.), Yaveo (chinant. Zap.), Guichicovi (mix.)La mazorca es cilíndrica de 16 hileras de maíces. Éste es dentado y amarillo.
5. MAÍZ CONEJO…………………………. Se siembra en la región de la Costa mixtecos , afrodescendientes, chatinos (Jicayán, Pnotepa, Tataltepec). Crece de 0 a 300 MSNM, tiene una madurez precoz y se cosecha a los 90 días. Es una mazorca pequeña y la planta. Ha sido una alternativa de los campesinos cuando las lluvias se retrasan. entre otras comunidades costeñas.
6. MAÍZ PEPITILLA …………………….. Tiene una amplia distribución en el estado, aunque se ha mezclado con otras razas, aunque se puede encontrar como raza pura. Se le localiza desde los 1,300 a los 1,700 MSNM. Se distingue por la forma del grano, con uno en la punta del ápice. La planta es media alta y su mazorca tiene de 12 a 16 hileras. El grano es dentado por lo general blanco, semi-cristalino; se desgrana fácilmente y la tortilla es de excelente calidad.
7. MAÍZ BOLITA…………………………… Distribución en los Valles Centrales (zapotecos, mestizos, mixtecos) de los 1,200 a los 1,800 MSNM. Granos casi redondos, de varios colores (morado, rojo, amarllo, blanco) la mazorca tiene pocas hileras, de baja estatura, de maduración precoz, menos de tres meses. Aguanta las sequías y se producen tortillas muy buenas. Se calcula un producción aproximada de 80 mil hectáreas. El grano es dentado y harinoso. Especial para la elaboración de tlayudas y téjate.
8. MAÍZ ARROCILLO……………………… Raza de maíz antiguo, se siembra en la Sierra Norte y Sierra Sur (zapotecos (Lachizio), chatinos (Sola de Vega). Crece en regiones altas 1400 a 2260 MSNM. La mazorca es cónica y granos cortos. Tiene 14-15 hileras.
9. MAÍZ VANDEÑO……………………….. Se siembra principalmente en la Costa (mixtecos, afrodescendientes, chatinos, zapotecos, chontales), entre los 80 a 1,500 MSNM. Sólo tiene siete razas puras en Oaxaca, las demás son introgresiones con razas como: Tepecintle, Chiquito, Bolita, Elotes occidentales, Olotón, Tuxpeño y Zapalote Grande.Su periodo d madurez lo alcanza a los 3 meses. La mazorca son medianas o cortas y gruesas.
10. MAÍZ COMITECO…………………….. Se siembra en las Sierras Sur (chatino, mixteco, chontal), Sierra Norte (zapotecos, chinantecos, mixes, mazatecos y Costa (afrodescendientes, mixteco, chontal), crece desde los 1,300 a los 2,100 MSNM. Sus mazorcas son largas, llegan a tener hasta 16 hileras. Son plantas altas arriba de los 3.50 Mts. Tiene un desarrollo es tardío más de 4 meses de maduración. Los granos son dentados y de color blanco o amarillo, rara vez morado.
11. MAÍZ CHALQUEÑO…………………… Se siembra principalmente en la Región Mixteca (mixtecos, trikis, amuzgos, chocholtecos), pequeñas pares de la Cañada (cuicatecos) y Valles Centrales (zapotecos). Se desarrolla entre los 2,000 a los 2600 MSNM. Las mazorcas maduran tardíamente, las mazorcas van de medianos a largas, tienen el grano grande y alrededor de 12 hileras de maíz.
12. MAÍZ ELOTES OCCIDENTALES…. Se siembra en Valles Centrales (zapotecos), Mixteca (mixtecos, chocholtecos, ixcatecos, tiquis) y la región de la Cañada (cuicatecos, mazatecos, nahuas, ixcatecos). Crecen de los 700 a los 2500 MSNM. Los ciclos de madurez son intermedios, sus mazorcas tienen más de 10 hileras. Invariablemente la coloración del grano será azul cristalino.
13. MAÍZ CÓNICO……………………….. Esta raza de maíz se siembra, en los valles altos de Oaxaca entre las Sierra Norte (mazatecos, cuicatecos, chinantecos, zapotecos, mixes) y Sierra Sur (mixtecos, chatinos, chontales). Prevalece desde los 1,900 a los 2,200 MSNM. Se considera una raza mestiza prehistórica que se encuentra en los valles altos de Oaxaca su desarrollo va de precoz a intermedio, la mazorca tiene la forma cónica y los granos pueden tener diferentes coloraciones.
14. MAÍZ MIXEÑO………………………… Exclusivo de la región mixe alta, de los 1500 a los 2500 MSNM. tiene un ciclo tardío de 8 o 9meses. La planta es superior a los tres metros, las mazorcas son grandes con granos cristalinos y semicristalinos.
15. MAÍZ ELOTES CÓNICOS…………. Se desarrolla en la región montañosa de la mixteca, entre los 1,600 a los 2,700 MSNM. Su ciclo de madurez va de mediano a tardío, la mazorca es mediana, hasta los 17 Cm. Sus granos son medianos de color azul o negro cristalinos.
16. MAÍZ NAL-TEL DE ALTURA…….. Esta raza se distribuye en varios sitios de la región del Papaloapan, Valles Centrales, Mixteca, Sierra Sur Cañada y la Costa. En el estado de Oaxaca se han encontrado muestras de esta raza en sitios dispersos de la Costa, Istmo, Papaloapan y Sierra Norte. Su tipo de maduración es intermedio a tardío. La mazorca tiene de 12 a 14 hileras y los granos son semicristalinos y tienen forma dentada.

17. MAÍZ NAL-TEL ………………………. Nal-Tel es el nombre que se usa comúnmente para designar a esta raza en la Península de Yucatán. En el estado de Oaxaca se han encontrado muestras de esta raza en sitios dispersos de la Costa, Istmo, Papaloapan y Sierra Norte. Las razas puras se han encontrado en San Miguel Tlacamama y San Pedro Amuzgos. El área potencial donde puede cultivarse Nal-Tel es pequeña, y se localizan principalmente en las áreas cálidas de la región de la Costa e Istmo de Tehuantepec. Esta planta es precoz, de porte bajo, mazorca pequeña y granos dentados.

18. MAÍZ MUSHITO……………………… Su hábitat son las regiones Sierra Sur (Schiltepec, Ozolotepec) Cañada y Mixteca, entre los 800, y 1,300 MSNM. Su maduración es tardía de 8 a 9 meses, la planta es alta y la mazorca es grande, el grano dentado, Es de color blanco, amarillo o morado un poco entremezclados. De muy buen rendimiento.
19. MAÍZ TUXPEÑO………………………. También se le llama “Veracruzano”, tiene una amplia distribución en la Costa, Papaloapam, Istmo, Sierra Sur. Se desarrolla en las partes altas, la mazorca es larga, cilíndrica y tiene de 12 a 16 hileras de maíz. El grano es amarillo y blanco. Es considerada una de las más productivas, es la raza más empleada en programas de mejoramiento genético a nivel mundial.
20. MAÍZ SERRANO……………………….. Se siembra en las regiones de Sierra Norte (zapotecos, mixes) y Mixteca (mixtecos, chocholtecos), de los 1,900 a 2,675 MSNM. Su ciclo de desarrollo es intermedio tardío. La mazorca es cilíndrica, mediana y tiene de 10 a 12 hileras de maíz.
21. MAÍZ OLOTÓN………………………….. Se siembra en casi todas las regiones altas del estado desde los 1,900 MSNM, Su ciclo de desarrollo es medio tardío, de 6 a 9 meses, la mazorca tiene un abultamiento en la base y los maíces no forman hileras en la mazorca, éstas son medianas o largas, tienen 12 hileras. Los granos son dentados y semicristalinos de color amarillo blanco, morado o rojo.
22. MAÍZ SERRANO MIXE……………… Se desarrolla exclusivamente en la zona Mixe, en alturas superiores a los 2,400 MSNM (Rancho Texas, Tahuitoltepec) sus ciclos son tardíos de 8 a 9 meses. La planta tiene una altura media a alta, vive en un clima frío, con neblina casi todo el año. Sus mazorcas son cortas y el grano de maíz tiene varios colores y es cristalino.
23. MAÍZ OLOTÓN IMBRICADO……… Se siembra en las regiones de la Cañada (mazatecos, cuicatecos) y Mixteca (mixtecos, ixcatecos, chocholtecos), es considerada una nueva raza. Las plantas van de medias a altas con un ciclo de desarrollo tardío. Sus mazorcas son cortas y abultadas y sus maíces no forman hileras definidas.
24. MAÍZ NEGRO MIXTECO……………. Se siembra en la región Mixteca alta (Chalcatongo), arriba de los 2,400 MSNM. La planta no es muy alta y sus ciclos son intermedios, la mazorca es de tamaño mediano, se caracteriza por tener los granos de maíz de color negro.
25. MAÍZ CELAYA……………………………. No tiene una región definida, se han encontrado muestras dispersas en varias regiones del estado y en su mayoría son
cruzas con otras razas. Solamente cuatro muestras representan a la raza pura (Tuxtepec, Cuicatlan). El rango de adaptación de la raza es desde los 20 m. hasta los 1,640 MSNM. Las plantas son de 2 a 3 Ms. Son un poco tardías; sin embargo, cuando se cruza con otras razas como chalqueño presenta plantas muy altas, arriba de los tres metros. El grano es dentado y blanco.

26. MAÍZ CHIQUITO………………………. Se siembra en las partes altas de la Sierra Sur, Mixteca, Cañada y Sierra Norte Es una raza no bien definida que se localiza principalmente en la región Sierra Norte y Cañada. Las comunidades con mayor número de ejemplares son: Concepción Pápalo, Cuyamecalco Villa de Zaragoza y Santos Reyes Pápalo. Se siembra sobre una altitud de 1700 a 2170 MSNM. Son plantas de tamaño intermedio, ciclo tardío, mazorcas de 15 a 17 cm. y con 12 a 14 hileras.

27. SERRANO OAXACA……………………. Estos materiales (incluyendo los maíces Olotón imbricado, Serrano Mixe, Negro Mixteco), aun cuando ya tienen una caracterización preliminar, es necesario evaluarlos con otras razas de adaptación y distribución similar para definir si realmente pertenecen a otro grupo racial.

De las siguientes razas de maíces, no encontramos más referencias, sin embargo esperamos que muy pronto los campesinos oaxaqueños o los investigadores y expertos en el tema, nos den luces sobre los pormenores de este grano sagrado de los pueblos mesoamericanos.

28. MAÍZ ANCHO……………………………… Se siembra en la Mixteca alta, el

29. CONEJO TARDIO………………………… Se siembra en la Mixteca alta.

30. MAÍZ CÓNICO NORTEÑO……………. Se siembra en una parte de la Mixteca Alta.
31. MAÍZ NEGRO DE TIERRA FRÍA……….
32. MAÍZ PALOMERO TOLUQUEÑO……Se siembra en la Sierra Norte, en el Distrito de Ixtlán.
33. MAÍZ TABLONCILLO……………………..Se localiza en la región Mixe.
34. MAÍZ TEHUA…………………………………Se siembra en la región de la Cañada.

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FUENTES DE CONSULTA:
Octavio PAREDES LÓPEZ, Fidel GUEVARA LARA, Luis BELLO PÉREZ.Los Alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanas. SEP – FCE – CONACYT. Serie la ciencia para todos. 2006.
El Maíz. Revista Arqueología mexicana. Ed. Especial 38. 2011
Flavio ARAGÓN CUEVAS. Conservación y aprovechamiento sustentable de la diversidad de razas de maíz en Oaxaca. CONGRESO NACIONAL SINAREFI- INIFAP MÉXICO. 2011.http://www.sinarefi.org.mx/CONSERVACION%20Y%20APROVECHAMIENTO%20SUSTENTABLE%20MAIZ%20OAXACA.pdf. aragon.flavio@inifap.gob.mx
Daniel GIOVANI DOMÍNGUEZ (Director). Razas de maíz en Oaxaca (VIDEO) SAGARPA, INIFB, SNICS, SINAREFI. Oaxaca. 2010
M en C. Flavio ARAGÓN CUEVAS . Informe final* del Proyecto CS002. Actualización de la información sobre los maíces criollos de Oaxaca. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. Internet. 2005.

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Los nombres de Monte Albán en la tradición

Juan de Dios Gómez Ramírez. Binigulazáa / AIPIN

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Uno de los documentos más antiguos de la época colonial que nos da el nombre de Monte Albán lo menciona Alfonso Caso en su libro El Tesoro de Monte Albán, en el que cita el Diario curioso de Juan Antonio de Rivera: “… Año de 1678… murió el Obispo Mantecoso de Oajaca, célebre por haber hecho una fuente de agua muy delgada que destila el (cerro de) Monte Albán, inmediato al sur de la ciudad.” (Caso 1969: 15) Y que se corrobora cien años después por Eugenio de Ybarra, en 1777. Explica que: «Al sur y a la distancia de un cuarto de legua de esta cabecera se ubica (el cerro)  que llaman Chapultepec donde en una de sus cañadas se halla una fuente de agua que llaman de Monterroso, de que beben muchos vecinos de la ciudad de Antequera, por ser mejor que la de las pilas de ésta. Junto a este cerro se halla otro más elevado que nombran Montalbán, este y aquel se van uniendo con la hacienda de Montoya… por haber allí un pueblo antiguamente». (Ybarra 1777: 245)

Joseph Whitecotton atribuye a Leopoldo Batres, quien estuvo en Monte Albán en 1905, la versión de que “Una interpretación más probable es que Monte Albán fue bautizada por el conquistador español del valle, Francisco de Orozco, quien previamente había servido en Italia. Hay muchos lugares similares en la península italiana, incluyendo las colinas albanas cerca de Roma, Monte Albano en Toscana.” (Whitecotton 1985:51)

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El escritor zapoteco Wilfrido Cruz coincide con esta apreciación que le atribuye “comparaciones geográficas e históricas”, pues hay “lugares de igual o análoga  comparaciones  en otras partes del mundo, especialmente con el famoso Albo de Lacio, en cuyas cercanías elevó sus muros Alba Longa, la antigua rival de Roma”. (Cruz  1946: 158) El historiador Maarten Jansen, ve probable que “Monte Albán pertenece a la categoría de topónimos americanos establecidos en la época colonial temprana que fueron tomados de los llamados libros de caballerías medievales.” (Jansen 1998: 67)

En torno a la hipótesis  de un antiguo propietario con el apellido Monte Albán, Alfonso Caso señala “No se tiene seguridad de dónde le viene a Monte Albán su nombre. Lo que me parece más probable es que el cerro, en el siglo XVI, halla pertenecido a un español llamado Monte Albán, pues hubo varios de ese nombre.” (Caso 1969: 14)

El investigador oaxaqueño Javier Castro Mantecón, en su escrito “El nombre de Oaxaca y su origen” publicado en 1982, declara en una entrevista “Llegó un individuo y sentó sus reales en Sta. María Atzompa  de apellido Montealbán… y como este señor tenía amplios dominios, tal vez le correspondía lo que actualmente está considerado como Monte Albán. Eso fue en los años de 1600. Según esta versión, de allí parte el origen de su nombre.” (Bustamante 1992:16) El texto es una cita que rescata el Dr. Juan I. Bustamante, en su acuciosa investigación “Sobre el nombre de Monte Albán” publicado en 1992.

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El nombre de Monte Albán para los zapotecas

Respecto a los nombres en lengua zapoteca que han prevalecido, el historiador Manuel Martínez Gracida, publica en 1888 su novela histórica «El rey Cicijoeza y su familia», donde le da a Monte Albán el nombre zapoteco de Danni Dipaa: Cerro Fortificado (Martínez 1888: 102). El Prof. Abraham Castellanos narra sus impresiones de una excursión a Monte Albán a finales de 1895, en compañía de sus amigos el Dr. Sologuren y el Lic. Belmar, convirtiéndose en un importante testimonio histórico titulando su ensayo como Danni Dipaa: Cerro de la Fortaleza. (Castellanos 1989: 7). El insigne escritor  zapoteco Wilfrido Cruz, escribe un breve y sustancioso ensayo titulado “El nombre de Monte Albán” en el libro “Oaxaca recóndita”, aportando los nombres de: Danibéeje: Cerro del Jaguar o Danibáan: Cerro Sagrado. (Cruz 1946: 163)

En 1990 el cronista José María Bradomín, que fue el seudónimo del escritor Guillermo Villa Castañeda, nos relata en su leyenda de cosmogonía “El sacrificio de Cocijo”, en el que trata de un mito sobre el origen del fuego, lo que ocurre en Danni Guí, (Cerro del fuego) o Danibán (Cerro santo y funerario), es decir en Monte Albán. (Bradomín 1990: 14). Whittaker, citado por Jansen, menciona que un habitante de Zaachila da el nombre de Dhanya’gach, Cerro de la Piedra preciosa (Jansen 1998: 74) o Taniquiecache según el vocabulario de Córdova de 1578.

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Averiguando este punto le pregunte a mi amigo Javier Castellanos, notable lingüista y escritor en su lengua materna, xtillabe o zapoteco, si en su comunidad le daban un nombre a Monte Albán. respondiéndome que no había escuchado que se le nombrara de algún modo. Sin embargo, comentó haberse encontrado a un paisano que lleva muchos años viviendo en la ciudad de Oaxaca, dedicado a vender paletas en el Centro Histórico, a quien preguntó si había escuchado en el pueblo algún nombre para Monte Albán. El entrevistado le respondió que de qué cerro se trataba, y después de explicarle que era donde estaba la zona arqueológica, su paisano se quedó pensando un momento, luego le respondió: ¡Ah! ¿Te refieres a shia’a turists, donde suben camiones con turistas? Pues, shia’a es la manera de decir cerro en Yojovi, comunidad de la Sierra Juárez. Así había surgido un nuevo nombre dado por la actividad turística de Monte Albán. (Castellanos 1995:153) En Yojovi se reconoce el término Monte Sagrado: ya’dao.

Nuestro buen amigo Eloy Ramírez Rodríguez, originario de Laxopa comunidad zapoteca de la Sierra Juárez, tuvo la generosidad de proporcionarnos otro nombre que le dan a Monte Albán en aquella región, denominándole: Ya’iban o Cerro de la Vida.

Es muy probable que en muchos pueblos de Oaxaca y Mesoamérica hayan preservado la memoria de esta gran acrópolis y quizá tengan algún nombre en sus lenguas vernáculas para evocarla, pero con el pasar del tiempo se han venido quedando en el olvido. No descartemos la probabilidad de que aún se preserven otras versiones con el que siguen nombrando a Monte Albán.

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El nombre de Monte Albán para los mixtecas

El pueblo mixteco o Ñuu sabi se asentó en los valles Centrales quizá un poco antes del año 1,000 de nuestra Era. En Monte Albán habían cesado sus actividades cotidianas de la época de auge, pues se ha constatado que desde el año 700 no se construía edificio alguno, su población disminuyó hasta casi desaparecer y unos años antes de la entrada de los españoles a Valles Centrales, los mixtecos se habían apoderado de Monte Albán y varios pueblos zapotecos, entre ellos Zaachila, su capital y sede política.

Alfonso Caso, tenía su propia versión para Monte Albán, llamándolo en mixteco Yucucui, Monte Verde(Caso 1969: 14). Wilfrido Cruz, en su escrito sobre los nombres de Monte Albán  aporta un nombre en mixteco con que se conoció el lugar, como Yucu Oco-Ñaña: Cerro de los Veinte Tigres. (Cruz 1964: 159) Aunque algunos hablantes de esta lengua interpretan el termino como Cerro de los Veinte Coyotes o fieras.

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Al respecto, Jansen hace las siguientes observaciones: “Esta referencia ha sido la base para que muchos afirmen que Yucu Ocoñaña sea el nombre original de Monte Albán. Ocoñaña parece ser el nombre de un rey mixteco prehispánico de Teozacualco en la Relación Geográfica de ese lugar (Acuña 1984) Alfonso Caso identificó a dos reyes con tal nombre ‘Veinte Jaguares’ en los códices mixtecos… de la dinastía Teozacualco, que ha de ser al que se refiere la relación Geográfica. (Jansen 1998: 70)

Algunos investigadores en la búsqueda de las ciudades míticas del antiguo México, suponen la posibilidad que la misteriosa ciudad, Tamoanchan, “Se desciende a su hogar”, (López 1994: 87), ciudad origen de muchas naciones mesoamericanas, se trata del propio Monte Albán, por su antigüedad previa a Teotihuacan. Al igual que hay quienes suponen que la temida ciudad maya del inframundo: Xibalbá (donde reposan los muertos), mencionada en el popol wuh, haya sido un gran reino cuya capital estuviese asentada en Monte Albán (antes del surgimiento de Mitla – Liobaa, Lugar de descanso), a donde acudieron los gemelos Hunahpú y Xbalamceh, convocados por los señores de Xibalbá; lugar en el que fueron sometidos a peligrosas pruebas en las 6 casas y a sostener con sus anfitriones un juego de pelota, pruebas de las que salieron vencedores. Incluso, se ha sugerido que Monte Albán  se trate de la antigua ciudad quiché de Mukinsahchan. (Jansen 1998: 67)

De lo que si estamos seguros es que aún no existe la última palabra, respecto al nombre o nombres de Monte Albán, pues algunos de ellos los debió tener en ciertos períodos o quizá sólo correspondieron a algún “barrio” o “Casa” por lo que todas los nombres, son igualmente válidos, pues nos ayudan a mirar la importancia de esta primigenia acrópolis a través de casi 1,500 años de ocupación humana y un poco más de mil años de abandono, hasta nuestro presente.

LA MONTAÑA SAGRADA ENERO 2011 (26)

 BIBLIOGRAFIA

ALFONSO CASO. El Tesoro de Monte Albán. INAH/SEP. México. 1969.

ANTONIO EUGENIO DE YBARRA.  Santa María Villa de Oaxaca. En: Relaciones geográficas de Oaxaca 1777-78. MANUEL ESPARZA editor.  CIESAS: IOC. Oaxaca, Méx. 1994.

JOSEPH W. WHITECOTTON. Los zapotecos príncipes, sacerdotes y campesinos. FCE. México. 1985.

WILFRIDO C. CRUZ. Oaxaca Recóndita. Ed. Del Autor. México. 1946.

MAARTEN JANSEN. Montealbán y Zaachila en los códices mixtecos. En: The Shadow of the Monte Albán. CNWS PUBLICATIONS VOL. 64, Leiden, University, The Netherlands. 1998.

JUAN I. BUSTAMANTE. Sobre el nombre de Monte Albán. En: Temas del pasado oaxaqueño. Ed. Tule. México. 1992.

ABRAHAM CASTELLANOS. Monte Albán. Danni Dipaa. Cerro Fortificado. Ed. Obra Negra. Oaxaca. 1989.

MANUEL MARTÍNEZ GRACIDA. El Rey Cocijoeza y su familia. Edición del autor. Oaxaca. 1888.

JAVIER CASTELLANOS MARTÍNEZ. Diccionario Zapoteco – Español. Zanhe Xbab A. C. Oaxaca, México. 1995,

GABRIEL CABALLERO MORALES. Diccionario del idioma mixteco. Universidad Tecnológica de la Mixteca, Oaxaca. 2008.

ENRIQUE MENDEZ MARTÍNEZ. Historia de Zaachila, Cuilapan y Xoxocotlán. Ed. Instituto Cultural Oaxaqueño FORO. 2007

MARY ELIZABETH SMITH. Picture writing from ancient southern Mexico. Mixtec place sings and maps. Oklahoma, 1973.

ALFREDO LÓPEZ AUSTIN. Tamoanchan y Tlalocan. FCE. México. 1994.

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Días de muertos en Oaxaca

 

Xoxocotlan. La celebración de los fieles difuntos

Por Gubixa Zaabedxe. Binigulazáa A.C.

DOS VERTIENTES CULTURALES DE VENERACION A LOS MUERTOS

En la celebración del día de muertos en Santa Cruz Xoxocotlán, como en casi todo el estado de Oaxaca, se funden dos importantes tradiciones religiosas. La tradición judeo-cristiana, traída por los españoles, que resultó de las mezclas de las religiones europeas preexistentes al cristianismo, algunas de origen celta, indoeuropeo y germano, incorporadas después del siglo IV de nuestra Era, al catolicismo de Roma.

   La otra gran vertiente proviene de la tradición mesoamericana. En esta vasta región, los pueblos que se fueron asentando, de diversos orígenes y lenguas, tuvieron durante muchos tiempo, una religión con importantes elementos en común. Una deidad principal y un conjunto de divinidades asociadas a los elementos y fenómenos de la naturaleza, y en estrecha relación a la subsistencia del hombre. Esta amplia nómina de divinidades estaban entramados en un calendario compuesto de 18 meses o atados de 20 días cada uno, cada mes estaba dedicado a una divinidad o acontecimiento. En el atado llamado Miccailhuitl o Miccailhuitontli, «Fiesta o Fiestecita de los Muertos» se veneraba a los niños muertos y bailaban con gran tristeza», también se conoció como Tlaxochimaco «Se dan flores» y se iniciaban el 8 de agosto. Su signo era un cadáver amortajado. La fiesta en la que se consagraban a los muertos adultos, según Diego Durán se llamó  Hueymiccailhuitl «Gran fiesta de los Muertos», la cual se iniciaba el 27 de agosto.

 

Con la consumación de  la conquista española, la fiesta indiana de los muertos se trasladó al mes de noviembre. La celebración en el décimo mes traída por los españoles, atribuye su origen al obispo  Bonifacio IV, en la provincia de Maguncia, Alemania en el siglo VIII, quien instituyó el culto a los difuntos, iniciando la festividad el 1 de noviembre. Sin embargo ésta costumbre ya existía en Europa y fue introducida por los celtas 300 años antes de Cristo, la cual dio origen a los halloween.

HEREDEROS DE LAS MEJORES TRADICIONES

 

Los historiadores mencionan que entre los pueblos europeos precristianos existía la costumbre de llevar a los cementerios pan, vino y otros alimentos. En las provincias de Italia, los templos antiguamente paganos, ahora bajo el catolicismo, continuaban siendo concurridos por el pueblo en estas festividades. Por lo que en el año 998, la iglesia las incorpora  oficialmente, para celebrar las  almas de los fieles difuntos. En Francia, en el siglo XII, el benedictino Odilón abad de Cluny, introduce en  la liturgia una celebración anual dedicada a los muertos cada 2 de noviembre.

La fusión de estas dos grandes tradiciones culturales de veneración de los muertos, alimentada y recreada a través de cientos de años, por muchas generaciones de familias de la comunidad de Xoxocotlán, hoy las vemos representadas en los esplendidos altares de ofrendas, el exquisito petlatamal, uno de los moles elaborado sólo en esta comunidad de Valles Centrales, el arreglo de las tumbas y la noche de vela en el panteón la noche del 30 de octubre, así como la elaboración de los  tapetes de arenas de colores y los rituales que acompañan estas manifestaciones culturales.

DE UNA MILENARIA TRADICION A UN PRODUCTO CONSUMISTA

Sin embargo es necesario pensar que las costumbres y  tradiciones son dinámicas y con el pasar del tiempo, éstas van teniendo cambios, incorporando o desechando algunos elementos de la celebración. En Xoxocotlán esta fiesta ha dejado de ser algo familiar y comunitario para convertirse en un atractivo que promueve la industria turística, en la festividad atrae gran número de visitantes que deambulan por el centro del pueblo y los panteones, caminando sin un orden sobre las tumbas, pasando en medio de las familias que rezas o acompañan a sus difuntos, dejando una secuela de basura.

Las administraciones municipales pasadas y presente han  creído que mientras más turismo confluye en el municipio, aunque no exista infraestructura para recibirlos, estos traerán beneficios a la comunidad, desafortunadamente la realidad no es así, pues los principales beneficiados son las agencias de viajes y las empresa transportistas nacionales y extranjeras, dejando en el pueblo pingües ingresos por su visita, así como una secuela de basura, asaltos y borrachos.

Algunos todavía creen que hacer un mega altar de muertos, para aparecer en los guines record,  dignifica y le da más colorido a las fiestas tradicionales del pueblo, pues se equivocan. Mientras estas actividades turísticas no estén bien reguladas, para evitar las molestias en las familias que velan en el panteón, así como las innecesarias aglomeraciones, y una serie de ilícitos que se cometen durante la festividad, por la desorganización y la ineficiente vigilancia municipal, se estará matando a la gallina de los huevos de oro y socavando una tradición.

Tal parece que el derrotero que seguirá nuestro pueblo, muy pronto lo convertirá en una aldea global más y las costumbres y tradiciones pasarán a ser parte del espectáculo turístico y los habitantes convertidos tipical curious, formaran el elenco de la escenografía que la industria turística trasnacional necesita para acrecentar sus ganancias.

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EL ÁGUILA BICÉFALA DE OAXACA. De la realidad a la oralidad

Por Juan de Dios Gómez Ramírez / Binigulazáa – AIPIN

ÁGUILA BIICÉFALA, CULTURA RARAMURI. BICEFALA RARAMURI. (LUMHOLTZ, 1986).

ÁGUILA BIICÉFALA, CULTURA RARAMURI. BICÉFALA RARAMURI. (LUMHOLTZ, 1986).

     Oaxaca abarca un enorme territorio en el que se han suscitado sucesos prodigiosos, que se conservan en la memoria colectiva desde tiempos remotos. Fenómenos y acontecimientos que nos siguen produciendo asombro y que oscilan entre la realidad y la ficción, entre la desproporción y la exageración. Quizá estos fenómenos los podemos explicar, en parte, por la intrincada morfología geográfica creadora de múltiples climas y microclimas, lo que a su vez ha dado lugar a una compleja y basta diversidad de flora y fauna, que resguarda aún muchos misterios para la ciencia y la racionalidad.

    Si a ello agregamos la composición multiétnica que se ha venido conformando a través de varios milenios, en esta angosta región de Mesoamérica, donde sucesivamente se fueron incorporado culturas diferenciadas por su lengua, sus costumbres y su cosmovisión de la vida y la muerte; entonces encontraremos un crisol que crea y se recrea permanentemente a través de sus propias interpretaciones en las sucesivas generaciones que les preceden. Dando como resultado un vasto acervo de mitologías, leyendas y consejas, que conforman un gran corpus que subyace en la tradición oral de los pueblos indígenas.

ALDABA DE PORTÓN DE CASA COLONIAL, CENTRO HISTÓRICO, OAXACA

ALDABA DE PORTÓN DE CASA COLONIAL, CENTRO HISTÓRICO, OAXACA

   El águila, entre otras especies de animales silvestres, como el jaguar, la serpiente de cascabel, han representado los atributos de los elementos de la naturaleza (el agua, la tierra, el viento, el fuego) y ciertas virtudes, como la fuerza, la sabiduría, la agudeza del pensamiento, la serenidad, etc., encontrándose presentes la cotidianidad y en el ritual de los pueblos antiguos y contemporáneos, incluso de nuestra sociedad moderna, como el escudo nacional. Convertidos en símbolos iconográficos que son reverenciados cívica o religiosamente. El águila se asocia al Sol, al viento, la fuerza, al poder, a la soberanía, etc. Sin embargo el águila bicéfala, no es muy común en todos los pueblos del mundo, pero tiene una presencia muy especial, desde tiempos remotos, en las comunidades.

Presencia del águila bicéfala en la tradición oral indígena.

 

CÓDICE NUTTALL. (NUTTALL. 1974)

CÓDICE NUTTALL. (NUTTALL. 1974)

Una gran cantidad de pueblos de Oaxaca comparten la tradición del águila bicéfala,  como los amuzgos, chinantecos, mazatecos, cuicatecos, mixtecos, chatinos y zapotecos. La mayoría coincide en que esta ave fue observada en una época no muy remota, ubicando los relatos durante el período colonial y quizá algún tiempo atrás que se ha venido repitiendo generación tras generación.

      Es importante tener presente que este motivo es una constante en algunos diseños de los textiles  bordados de la ropa tradicional de las mujeres chinantecas, mazatecas, tacuates y chatinas principalmente, siendo consideradas como uno de los motivos más importantes. En realidad otros pueblos originarios de América los han empleado, desde tiempos precoloniales, en sus textiles como los raramuri o huicholes, o en el huipil atribuido a la Malinche, en cuyo pecho está bordada está imagen. El águila bicéfala estuvo presente en casi todas las regiones, como las podemos observar desde Canadá, México hasta Costa Rica en América del Sur, no solo a través de textiles, códices y tallas en madera, sino también en sellos de cerámica, lo mismo en imágenes labradas en piedras semipreciosas o vaciadas en piezas de oro y plata, como algunas piezas localizadas en Panamá y Colombia.

SELLOS TEOTIHUACANOS. (GENDROP. 1970).

SELLOS TEOTIHUACANOS. (GENDROP. 1970).

      De acuerdo con la tradición, por su gran tamaño el águila bicéfala podía levantar animales como cervatillos, guajolotes, borregos, pero tenía una predilección por los niños.  Llevándose a sus víctimas por lo general a cuevas, localizadas éstas en altas peñas de difícil acceso, donde devoraba sus presas, una de ellas es bien conocida como Kawa Laki “Cueva o peña del mono que espanta” (López. 1997) o Cueva del centinela en Apoala, y otra en al cerro Cheve en las inmediaciones de Tlalixtac, en las montañas orientales de la región de la Cañada  (Geist. 1997); ambas cuevas fueron rebautizadas por el cristianismo como “cuevas del diablo”.

ÁGUILAS GIGANTES. GRABADO ANÓNIMO

ÁGUILAS GIGANTES. GRABADO ANÓNIMO

  De esa región, nos refiere Motolinía que había unos “grifos, en unas sierras grandes que están a cuatro o cinco leguas de un pueblo que se dice Teocan (Tehuacán), hacía el norte, y de allí bajaban a un valle llamado Ahuacatlán, que es un valle entre dos sierras de muchos árboles… y llevábanse los hombres a las altas sierras, y allá se los comían, hasta que el valle se despobló de estas fieras aves, que dicen los indios tenían unas uñas  como de hierro fortísimas. Y les llamaban “Quezalcuitlachtli” (Motolinia. 1971)

      El águila bicéfala es descrita de gran tamaño, representando una verdadera amenaza, por lo que, los alarmados padres de

EMBLEMA DE LA BANDA DE MÚSICA "LEGENDARIA", SAN ANTONIO HUITEPEC

EMBLEMA DE LA BANDA DE MÚSICA “LEGENDARIA”, SAN ANTONIO HUITEPEC

familia, trataron de remediar esta situación elaborando canastos o chiquihuites, apropiados para que los niños los portaran sobre la cabeza y así evitar ser atrapados por el depredador volátil. Una tradición cuicateca menciona que el pueblo de Chiquihuitlan, tuvo el origen de su nombre, por un guerrero que venció a esta ave protegido de un canasto, la cual impedía que prosperara este asentamiento, por la constante desaparición de infantes.

     Sin embargo, no siempre esta medida mostró su efectividad, por lo que los angustiados papás tuvieron que hacer uso de otras estratagemas para liquidar a este amenazante rapaz. Tal fue el caso que sucedió en Apoala, donde una madre, después de haber sufrido la pérdida de su primer vástago, toma la decisión de amarrar un hilo muy largo en la muñeca de su segundo hijo, pues aún no sabían cuál era la causa de la desaparición de los niños, ante las rápidas envestidas del temido secuestrador.

HERÁLDICA DE HERNÁN CORTÉS.

HERÁLDICA DE HERNÁN CORTÉS.

      Una vez descubierta la desaparición del niño, el padre sigue el hilo, que lo conduce a una gran cueva, en la alta peña adyacente a la comunidad. Entonces los hombres organizados, escalan el peligroso farallón hasta el oscuro antro de la bestia, descubriéndola distraída y dándole muerte inmediatamente. Posteriormente, refieren haber observado la gran cantidad de huesos de infantes y otros animales.

       Otros pueblos cuentan que después de la muerte de este prodigioso animal, se inicia  una época en que la fertilidad de la tierra decae, las lluvias comienzan a retirarse y se hacen más prolongadas las temporadas de sequía, provocando una gran pobreza y migración de sus pobladores, como refieren las personas mayores de San Antonio Huitepec, además de que la gran peña, donde tenía su habitación, se desprende del cerro y se traslada por los aires, con rumbo desconocido, aunque algunas personas del pueblo, aseguran haber visto este enorme peñasco en algún lugar de la costa oaxaqueña.

Influencia europea del águila bicéfala, durante la colonia

 

HERÁLDICA DE LA CASA DE AUSTRIA EN EL SIGLO XVI

HERÁLDICA DE LA CASA DE AUSTRIA EN EL SIGLO XVI

  Para algunos historiadores fue simple explicar las causas de estas leyendas,  atribuyendo su origen en el águila bicéfala de la figura heráldica de la llamada Casa de Austria, traída por los europeos en los primero tiempos de la colonia. Figura emblemática adoptada por la familia de los Habsburgo, cuando asumen el reinado de Austria, alrededor del siglo XI, llegando a España en el siglo XVI por la alianza matrimonial con los reyes Católicos de España, y por ende a la Nueva España durante el reinado de Carlos I de España o V de Alemania.

     Esta figura heráldica, permeó con profundidad el pensamiento de los pueblos nativos, según se dice, y que aún hoy la podemos ver representada en pinturas, como en el palacio municipal y el sotacoro del templo de San Ildefonso Sola de Vega, en la zona solteca o chatina de la Sierra Sur; también se encuentra labrado en piedra, en bajo relieve y empotrado al muro del palacio municipal de San Pablo Huitzo, en Valles Centrales, en  la ciudad de Oaxaca encontramos uno en Sto. Domingo, así como en el templo de la Soledad, en fin es muy posible que estos íconos estén diseminados por todo el estado.

REMATE DEL PÚLPITO, TEMPLO DE SAN PEDRO NEXICHO. SIERRA NORTE. OAXACA

REMATE DEL PÚLPITO, TEMPLO DE SAN PEDRO NEXICHO. SIERRA NORTE. OAXACA

    En la Sierra Norte, en la región zapoteca la encontramos pintada en el lienzo primordial de San Pedro Nexicho, que data del siglo XVII, así como en un adorno de madera estofada y dorada, que perteneció a la cubierta del púlpito, probablemente de la misma época; en el templo de Capulalpam existen varias representaciones de éstas portando espejos. Lo mismo sucede en Apoala, en la mixteca alta, donde se encuentra en el templo católico tallada en una antigua tabla, con algunos elementos probablemente asociados a la escritura prehispánica, y donde la leyenda está muy presente entre la gente de mayor edad.

La existencia de estás águilas y otros seres bicéfalos en Oaxaca

BLUSA BORDADA, CULTURA MAZATECA (MARTÍNEZ. 1910)

BLUSA BORDADA, CULTURA MAZATECA (MARTÍNEZ. 1910)

     Sin embargo la primer noticia sobre la existencia del águila bicéfala la recibimos de España y data del siglo XVIII, la cual nos la ofrece Benito Jerónimo Feijoó en 1735, quien escribió: “Apenas hay en España quien no tenga noticia del cadáver del águila de dos cabezas, que vino de América (en) el año de veinte y tres (1723), y se conserva en el Real Monasterio del Escorial. Este raro pájaro, si no se gradúa de monstruo, o se discurre, que una de las dos cabezas fue con arte añadida al cadáver, se puede tener por una nueva especie entre los volátiles por no haber parecido otro semejante en el mundo en todo el discurso de los siglos.”

     Pero el investigador agrega “Muchos sospechan la adición artificiosa de una de  las dos

REPRESENTACIÓN HIPOTÉTICA DEL ÁGUILA DISECADA. (GUBIXA. 2010)

REPRESENTACIÓN HIPOTÉTICA DEL ÁGUILA DISECADA. (GUBIXA. 2010)

cabezas, y aún yo estuve inclinado a lo mismo, hasta que me desengañó el señor don Alexo Antonio Gutiérrez de Rubalcava, Intendente de Marina del Mediterráneo, quien me aseguró haber examinado con sus propias manos y con toda exactitud todas las partes del pájaro inmediatamente a su arribo a España, y reconocido, sin la menor ambigüedad, ser natural la unión de las dos cabezas. Que tampoco es monstruo, sino individuo de especie perfecta, se colige de la relación del que le hirió, y cogió, el cual dijo le había visto en compañía de otros tres en todo semejantes, los dos grandes, que discurrió ser los padres, el otro menor, y del mismo tamaño del herido.”

     Dicha relación, agrega el autor“… vino dela Américaacompañando al águila de dos cabezas, por todas las asperezas dela Provinciade Guaxaca, donde se halló este pájaro, y sus compañeros, no se pudo descubrir después otro alguno, por más diligencias, que se hicieron. Pero tampoco esto prueba. Acaso tiene su habitación en parajes totalmente inaccesibles. Acaso se mudaron a otra parte todos los individuos de aquella especie, por evitar la desgracia, que padeció el compañero. Acaso es especie de limitadísima fecundidad, y que por consiguiente subsiste en cortísimo número de individuos.” (Feijoo. 1735)

ILUSTRACIÓN DEL AGUILA DE APOALA. TABLA TALLADO EN MADERA. TEMPLO DE LA COMUNIDAD. (GUBIXA. 2010)

ILUSTRACIÓN DEL AGUILA DE APOALA. TABLA TALLADO EN MADERA. TEMPLO DE LA COMUNIDAD. (GUBIXA. 2010)

      Más de cien años después, el célebre historiador oaxaqueño José Antonio Gay en su  texto Historia de Oaxaca, ratifica la información, al precisar que “En Apoala, pueblo sujeto a la alcaldía mayor de  Teposcolula, un cazador tuvo la fortuna de herir a un águila de dos cabezas. Al ruido de la explosión alzaron el vuelo tres aves semejantes a la herida. El cazador remitió aquella notable águila al virrey marqués de Valero, quién a su vez la mandó regalar, ya disecada, al rey Felipe V. Fue colocada en el Escorial. Feiijo que hizo una copia de ella, advierte que las dos cabezas no eran como las que se pintan en los escudos, pues la una miraba a la otra.” (Gay. 1881) Desafortunadamente no nos ha sido posible encontrar el dibujo que menciona el padre Gay, para corroborar el dato.

    Noticia semejante nos la da José de Villaseñor y Sánchez, en un documento del siglo XVIII y que publica el profesor Ubaldo López en 1997. El historiador oaxaqueño Cayetano Esteba a finales del siglo XIX, informó que en el Palacio Federal de esta ciudad, durante el obispado de Ángel Maldonado (1702-1730), “hubo allí por algunos días gran concurrencia de espectadores, porque estaba ofreciéndose a la curiosidad pública un águila de dos cabezas, muerta por un cazador de la mixteca; disecada perfectamente, fue remitida al rey de España que se dispuso se guardara en el Palacio de Escorial, y asignó una pensión vitalicia al cazador.” (Portillo. 1910)

ÁGUILA DE APOLA SEGÚN LA DESCRIPCIÓN DE FEIJOÓ. (GUBIXA. 2010)

ÁGUILA DE APOALA SEGÚN LA DESCRIPCIÓN DE FEIJOÓ. (GUBIXA. 2010)

     Para los escépticos sólo nos quedaría hacer una visita a este importante museo y constatar la evidencia de esta noticia y así resolver este misterio de tan fantástico animal o aceptar que sólo ha sido producto de la imaginería colectiva. Sin embargo hasta ahora no hemos podido localizar alguna leyenda o mito europeo que haga referencia a esta ave. Probablemente el ícono heráldico de los Habsburgo y de los Romanov en Rusia desde el siglo XVII, fue retomado por los romanos para representar la unión de los reinos del próximo oriente y occidente, liderado por el Sacro Imperio Romano Germano en los primeros tiempos de la Edad Media, quienes a su vez los apropiaron de los emblemas de pueblos persas e hititas. Hoy sobrevive como escudo de viejas banderas de Armenia, Serbia, Albania y Monte Negro. También se emplea como emblema del grado 33 en la francmasonería del rito Escocés, en la que el águila representa la Sabiduría y una cabeza es el Progreso y la otra el Orden.

BORDADO EN HUIPIL DE LA COSTA, CULTURA MIXTECA, OAXACA.

BORDADO EN HUIPIL DE LA COSTA, CULTURA MIXTECA, OAXACA.

     Noticias sobre estos fenómenos, aunque de manera aislada los hemos encontrado en Oaxaca, en diferentes épocas de su historia, lo cual se ha presentado en otros seres vivos como el venado de dos cabezas, que se observa pintado en los murales de Mitla y que corresponde a un importante mito de cosmogonía mesoamericano, así también la serpiente de dos cabezas que los señores de edad, nativos de Nazareno Xoxocotlán aseguran haber visto en “la cinta” del Cerro Mecatepetl, al sur del conjunto de Monte Albán o la importante noticia que se da en un libro resguardado en la biblioteca Francisco Burgoa de la Universidad de Oaxaca, editado en 1740 que informa de una niña nacida con dos cabezas en esta ciudad de Oaxaca y de la cual se muestra una xilografía de la época, que nos recuerdan las representaciones de hombres y mujeres bicéfalos, elaborados en cerámica, que datan de alrededor 1500 años antes de nuestra Era, procedentes de la zona de Tlatilco en el Valle de México.

Xoxocotlan, Oaxaca. Junio de 2011.

PENDIENTE DE JADE, PROCEDE DE COSTA RICA. ÉPOCA PREHISPÁNICA (CAVATRUNCI 1992)

PENDIENTE DE JADE, PROCEDE DE COSTA RICA. ÉPOCA PREHISPÁNICA (CAVATRUNCI 1992)

LECTURAS

CASO, Alfonso. Sculpture and mural paiting of Oaxaca. 1965.

CAVATRUNCI, Claudio. Centroamérica. Tesoro de Arte della Civitá Precolombiane. Italia.  1992.

ESTEBA, Cayetano. Palacio Federal. En: Andrés Portillo. Oaxaca en el Centenario de la Independencia nacional.  1910 / 2001.

FEIJOO, Benito Jerónimo. Teatro Crítico Universal. T. 6, Discurso 5. 1735. Citado en: GOMEZ Leonardo V. Datos curiosos de Guaxaca. 2004.

GAY José Antonio. Historia de Oaxaca. P. 392. 1881. 1987

GEIST, Ingrid. Comunión y Dimensión: prácticas rituales en una aldea cuicateca. 1997.

GRAÑEN, Ma. Isabel. Los libros en Oaxaca durante la época colonial. En: Historia del arte de Oaxaca. Colonia y S. XIX. Vol II. 1997

IZZI, Massimo, Diccionario Ilustrado de los monstruos. 2000.

LÓPEZ GARCÍA, Ubaldo. La presencia de Apoala en los códices mixtecos. En Historia del Arte de Oaxaca. Arte Prehispánico. Vol. I GEO / IOC. 1997.

LUMHOLTZ, Carl, El arte simbólico y decorativo de los huicholes. 1986.

MOTOLINIA, fray Toribio de Benavente. Memoriales o libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella. 1971.

PEREZ GARCIA, Rosendo, La Sierra Juárez. T.II. 1956.

RODRÍGUEZ MOYA, Inmaculada. El llanto del águila mexicana, los geroglíficos de las reales exequias por la reina Bárbara de Braganza en la catedral de México. IIEUNAM. 2007.

YELA UTRILLA, Juan, Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal. 1928.

NIÑA BICÉFALA NACIDA EN OAXACA (LÓPEZ 1997)

NIÑA BICÉFALA NACIDA EN OAXACA (LÓPEZ 1997)

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